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		<title>Una cierta mirada</title>
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		<description>Comentarios sobre noticias de actualidad</description>
		<dc:language>es-ES</dc:language>
		<dc:rights>Copyright José Luis Calvo</dc:rights>
		<dc:publisher>José Luis Calvo</dc:publisher>
  		<dc:creator>José Luis Calvo</dc:creator>
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	<item rdf:about="http://mirada.blogalia.com//historias/9665">
		<title>Cerrado por intolerancia</title>
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		<description>Después de demasiado tiempo regreso a la tarea de escribir y sólo para cerrar este blog.&lt;br /&gt;
¿La razón? Muy sencilla. Siempre he aplaudido la libertad que supone un blog y que significa que cada cual puede escribir lo que quiere sin otra limitación que la de las leyes. Esa libertad implica, también, que a alguien puede no gustarle lo que escribimos o cómo lo escribimos y decirlo así. No hay nada negativo en el ejercicio de la crítica sino todo lo contrario. En asumir la libertad de los demás para criticarnos (y no sólo nuestra libertad para criticar a los demás) estriba la verdadera tolerancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, la aparición de un &lt;a href=&quot;http://borjamari.blogspot.com&quot;&gt;blog&lt;/a&gt; dedicado a criticar blogs no ha sido precisamente bien recibida (ya saben aquello de las generalizaciones y las injusticias) en las comunidades blogalitas. Eso me lleva a plantearme en qué nos hemos convertido. En vez de ser una ventana al mundo real parece que nos hemos creído el ombligo de ese mundo, cerrado en sí mismo y autosuficiente. El que pretenda criticar se tendrá que enfrentar a un &quot;prietas las filas&quot; de un corporativismo que asusta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así las cosas, he decidido que ya es hora de volver al mundo real y abandonar lo que, para algunos, debe ser el mejor de los mundos posibles ya que no puede ser criticado. Lo siento, pero siempre consideré que la filosofía de Leibniz era errónea y que éste no es el mejor de los mundos posibles. La blogosfera tampoco.</description>
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	<item rdf:about="http://mirada.blogalia.com//historias/5477">
		<title>Alonsanfantdelafric</title>
		<link>http://mirada.blogalia.com//historias/5477</link>
		<description>Se queja el Pez en un comentario de que la explicación que daba en una historia de este blog sobre las razones para la oposición francesa a la futura guerra iraquí (los contratos que compañías petrolíferas francesas tienen firmados con el dictador Sadam) son una simplificación. Tiene toda la razón. No son sólo intereses petrolíferos, también tiene Francia intereses electorales, de venta de armas a países musulmanes, de evitar problemas con su propia población de religión islámica... Muchas causas, excepto el humanitario oponerse a la guerra porque ésta es siempre un desastre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón para que no me crea &quot;ni jarto de vino&quot; la repentina conciencia humanitaria del ejecutivo galo es que conozco su historia, de igual manera que no me creo que la guerra vaya a ser motivada por un deseo de librar al pueblo iraquí de un tirano (ésta va a ser la consecuencia, pero no es el motivo) porque conozco la historia de los ejecutivos estadounidenses. Dice una frase castellana que &quot;Por interés baila el mono&quot; y eso también es cierto si hablamos de guerras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sucede que los EEUU son la gran potencia mundial y, por tanto, lo que hagan o dejen de hacer atrae una atención generalizada. Sucede, también, que en España hay un total desconocimiento de los que sucede en África con la excepción de la costa mediterránea. Las razones para ello son históricas. España no tuvo colonias (salvo Guinea y el Sahara) en la zona. La atención hacia África fue, por tanto nula en la época de la colonización y así hemos seguido hasta ahora. Sólo cuando la matanza o la hambruna es bestial oímos hablar de Costa de Marfil, de Sierra Leona, de Ruanda o de la República Centroafricana. Por ello, el comportamiento de nuestros &quot;pacíficos&quot; (entiéndase que la ironía va dedicada única y exclusivamente a los ejecutivos franceses y no al pueblo francés) vecinos del norte pasa mucho más desapercibido. Sin embargo, las intervenciones militares francesas en sus ex-colonias o en ex-colonias ajenas (como en el antiguo Zaire, ex-congo belga) han sido costantes, siempre por &quot;motivos humanitarios&quot; (faltaría más) y que siempre han significado el apoyo a una de las partes en conflicto (curiosamente, siempre a la parte pro-francesa). Con el apoyo francés han sobrevivido dictadores tan abominables como Mobutu y el emperador Bokassa I hasta que tuvieron sustitutos más presentables de cara a la opinión pública internacional (lo de Bokassa comiéndose -literalmente- a la oposición no quedó muy bien, la verdad). En esos países, gobierne sobre el papel quien gobierne, sólo hay una constante, los intereses galos están a salvo y si peligran, bueno, golpe de estado y a otro gobernante. Por contra, si uno es un aliado fiel sabe que puede contar con su colaboración para controlar los &quot;pequeños&quot; problemas tales como guerrillas alimentadas por la miseria y la falta de libertad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En palabras del periodista francés Philippe Leymarie:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Le glissement des missions attribuées à l'opération « Licorne » a prouvé une fois de plus que la frontière est ténue entre une opération dite « humanitaire » et un engagement de nature à conforter sur le terrain l'une ou l'autre des parties. Jusqu'au milieu des années 1990, et à la calamiteuse équipée au Rwanda, les interventions militaires d'urgence dans l'ancien pré carré francophone avaient le plus souvent débouché sur des actions en faveur de régimes alliés, dans des conditions parfois contestables : le brutal « nettoyage » du pays bamiléké au Cameroun, au début des années 1960 ; les interventions à répétition au Tchad pour contenir les offensives des rebelles du Nord ; les lâchers successifs de parachutistes sur les provinces minières de l'ex-Zaïre, dans les années 1970 ; l'intervention au Gabon en 1990 (7) ; le soutien aux mercenaires profrançais (Angola, Guinée, Bénin, Comores). &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El artículo completo, muy recomendable, pueden encontrarlo &lt;a href=&quot;http://www.monde-diplomatique.fr/2002/11/LEYMARIE/17052&quot;&gt;aquí.&lt;/a&gt; La red de intereses políticos y militares que mantiene Francia en el África subsahariana supone de facto la supervivencia de una situación colonial en la que sólo falta la soberanía de derecho. Es un neocolonialismo en el que sin necesidad de mantener un ejército de ocupación y una estructura de gobierno, se mantienen los beneficios económicos aun a costa de la explotación popular.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con estos antecedentes, cualquier referencia del gobierno galo al derecho internacional, a la humanidad y la paz suena a lo que es, pura hipocresía.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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